
Las pinturas del genial pintor argentino Benito Quinquela Martín muestran una ciudad de barcos, estibadores, de grúas de carga y gentes de todas las nacionalidades en torno al puerto. El puerto fue, durante la mayor parte de la historia de la urbe, el pulmón y razón de ser de Buenos Aires. Y en este rincón del sur capitalino, justo donde el Riachuelo desemboca en el impresionante Río de La Plata, el puerto sigue dejando su impronta aunque ya nada quede de aquella actividad de país pujante que atrajo a millones de inmigrantes de todos los rincones del planeta. El barrio de La Boca fue, para una gran parte de aquellos hombres y mujeres su primer hogar en tierra extraña. Y de aquella suma de costumbres y realidades nació un lugar en el que confluyeron cien culturas, mil maneras de entender la vida. Y se nota.