
Hace 19 años que Verónica Magnetti es docente, pero recién en 2011 tuvo una experiencia bisagra en su carrera. La directora de la escuela Nº 704 de Adolescentes y Adultos de Mariano Acosta, donde ella da clases, le propuso integrar a tres alumnos especiales. Así conoció a Alan Morinigo, quien sufre de hidrocefalia. Verónica trataba de ganarse la confianza de su alumno y observaba atenta cada uno de sus movimientos. Pero Alan le allanó el camino. Su mochila, su cuaderno y todas sus pertenencias deschavaban una pasión: Boca.